La influencia paternal en la conducta adolescente

Durante el desarrollo del individuo, esto es, en la transición de niños a adolescentes y de estos a la edad madura o adulta se ve expuesto a una serie de presiones ambientales y sociales que puede aprender en el mejor de los casos a modificarlos o bien a adecuarse a ellas, sin embargo desgraciadamente hay multiplicidad de casos en los cuales los jóvenes no pueden soportar las cargas que les impone la sociedad donde el medio cada vez es más acerbo y donde parece no haber espacio para la debilidad y la flaqueza, cayendo en trastornos de conducta adolescente.

Como si esto fuera poco y simultáneamente, el individuo se expone a las reacciones y juicios de los demás que no siempre son cónsonos y equilibrados y que aumentan el mar de confusión donde se encuentran inmersos y según sea la rigidez y dureza de estos juicios de valor o el papel de importancia que representa para el adolescente la persona que lo emite, pueden incentivar a que el comportamiento del joven se trastoque derivando hacia trastornos de conducta de adolescentes o aún más gravemente en casos más complicados, por los que siempre es aconsejable tomar una prevención de violencia en adolescentes y así se evitarían tantos problemas en la sociedad.

Otro factor relevante a tomar en cuenta en la prevención de violencia en adolescentes es la actitud de los padres que deja una huella indeleble en el concepto que el niño o el adolescente maneja de sí mismo, de su cuerpo y de su rol en la sociedad hasta la valoración de su propio cuerpo, es reflejo de las apreciaciones de los que le cuidan, de esto podemos concluir que los adolescentes que no tienen una imagen muy clara de sí mismos, son especialmente sensibles y vulnerables a los juicios de valor emitidos por otras personas.

Si el problema de aprobación o desaprobación de una persona o grupo de personas se convierte en el adolescente en factor de importancia capital y que en vertiginoso ascenso puede develar o acrecentar tanto trastornos de conducta adolescente como cuadros ambos nocivos para la sana evolución de la adolescencia a la adultez.